Recursos para padres

Soluciones prácticas para los problemas cotidianos de los padres

Objetivo del blog...

Ayudar a que todos los padres logren obtener de sus hijos lo mejor de ellos mismos pero, a poder ser, sin perder su propia cordura.

Todos los casos (o casi) que voy publicando los he experimentado con mis propios hijos.

Sé de lo que hablo.

Porque ser padre es...

el trabajo más difícil, y a la vez, más gratificante del mundo.

Comerse los mocos es saludable


Al hilo de mi último artículo, y los comentarios que ha generado, me atrevo a incluir un enlace a un extracto de una entrevista en la que un médico neumólogo se atreve a afirmar sobre la mucofagia: "Los niños que se meten el dedo en la nariz, y además se comen los mocos, tendrán una vida mas sana y saludable".
Pincha este enlace para saber más.

Meterse el dedo en la nariz


Hay niños que se meten el dedo en la nariz de tal forma que llegan incluso a la primera falange: parece que se han lanzado a la búsqueda de petróleo. Este mal hábito puede ser eliminado con ayuda de los siguientes procedimientos:

  • Siente al niño frente a un espejo y haga que se mire en él mientra se hurga la nariz. De este modo podrá hacerle ver lo fea que es esta acción.
  • Dígale al niño que hurgarse la nariz le puede hacer pupa en ella y que puede sangrar.
  • Enséñele a sonarse la nariz, para que no sienta la necesidad de hurgase.
  • Identifique los momentos (por la mañana, después de la siesta ... ) o lugares (frente a la televisión, bañándose ...) y premie cada vez que el niño no se hurga en una de las situaciones identificadas.

Fiebre, ¿qué hago?

Me ha parecido muy interesante, por su claridad y concreción, un artículo que he encontrado en la página de la Asociación Española de Pediatría sobre la fiebre en los niños. Reproduzco a continuación algunos pasajes destacados:

1. ¿Cómo tomar la temperatura real de un bebé?
  • ¿Que tipo de termómetro es el más fiable? Sin duda, el digital. El termómetro de mercurio constituye una forma fiable de medición pero los riesgos derivados de su ruptura, aunque raros, desaconsejan su uso hoy en día. Tambien desaconsejamos termómetros de tecnología más sofisticada como el ótico (oido) por la dificultad que entraña obtener, en algunos casos, la temperatura real.
  • ¿Donde tomar mejor la temperatura? En España y Países latinos siempre nos vamos a referir a la temperatura axilar. La temperatura rectal, que suele estar 0,5 ºC por encima de la axilar, no deberá medirse en condiciones normales. La temperatura medida con el termómetro ótico se acerca más a la rectal.
  • ¿Cuanto tiempo deberá esperar para conseguir la temperatura definitiva? Con los termonómetros convencionales, habitualmente 3-5 minutos es suficiente. Algunos termómetros digitales son más rápidos; los óticos son inmediatos.

2. ¿Qué se considera fiebre?

  • Se considera NORMAL una temperatura menor de 37,5 ºC.

3. ¿Cuándo el proceso febril se debe considerar urgente?

  • Si el niño tiene menos de 3 meses.
  • Si el niño tiene una temperatura superior a 40ºC .
  • Si lleva 4 días o más con fiebre.
  • Si padece de alguna enfermedad crónica grave.
  • Si presenta alguno de los siguientes síntomas: rigidez de nuca (se dice que hay rigidez de nuca si el niño es incapaz de sujetar una hoja de papel con el mentón sobre el pecho), convulsiones, petequias (manchas puntiformes de color rojo que NO desaparecen al estirar la piel circundante), decaimiento importante.

Para leer el artículo completo, pincha este enlace.

¿Gatear es fundamental?

La mayoría de los bebés comienzan el periodo de gateo entre el octavo y noveno mes. La mayor parte comienza reptando sobre su tripa para más tarde ir levantándola y apoyarse en brazos y rodillas, al principio muy lentamente y luego con gran habilidad y velocidad. Al principio, algunos lo hacen hacia atrás porque tienen más fuerza en las manos que en las rodillas.

El periodo de gateo suele durar unos tres meses. En el momento que tienen seguridad en el desplazamiento a pie, abandonan el gateo.

El gateo es beneficioso porque la columna vertebral, piernas y brazos se vuelven más fuertes y flexibles, aprenden a dominar sus movimientos y a coordinar sus respuestas motrices. Incluso hay expertos que afirman que los bebés que gatean mucho son más inteligentes (para más información pulsa este enlace).
Ejercicios para ayudar al bebé a gatear:



  • A partir del quinto mes, colocar al bebé boca abajo para que comience a levantar la cabeza. Así entrenará para tener fuerza en los brazos primero y en las caderas después.

  • No utilizar andador.

  • Colocado el bebé en el suelo boca abajo, utilizar juguetes de colores llamativos y colocarlos frente a él, pero un poco alejados para que quiera alcanzarlos.

  • Colocado el bebé en el suelo boca abajo, colocar una toalla alrededor del pecho y el adulto levanta poco para que el niño quede apoyado en piernas y manos.

  • El adulto empuja los pies del bebé.


  • El adulto coloca una mano bajo el pecho del bebé y le empuja el culete.


  • Se coloca un rodillo transversalmente bajo el pecho del bebé colocado boca abajo, y el adulto sujeta al niño por la cadera y mece al niño (haciendo que "ruede") para forzar a que éste lance su manos hacia adelante a modo de apoyo. De este modo se refuerza el reflejo del paracaídas.

Malos comedores

Uno de los momentos más temidos por los padres es aquel en el que hay que enfrentarse a un niño remolón a la hora la comer. Estos niños siempre encuentran un motivo para entretenerse: hacer bolitas con el pan, arrebujar la servilleta, beber agua sin ton ni son, jugar a los aviones con la cuchara, etc… Con los consejos que enumero a continuación espero lograr que la hora de la comida sea más agradable para todos:
  • No permita que el niño coma entre horas. Así estaremos seguros de que estará hambriento a la hora de comer.
  • Raciones pequeñas. Es inútil esperar que un niño se va a comer una gran ración. Sirva poco en el plato, si el niño quiere más, lo pedirá.
  • De buen ejemplo. Los padres deben comer de todo: comidas sanas, fruta, verdura. No hay peor caso en el que los padres no comen guisantes y obligan a su hijo a hacerlo.
  • Desvie la atención. El niño obtiene mucha atención de sus padres cuando no come. Es el centro de todas las miradas. Esto le encanta. Aunque sea duro es mejor no prestarle atención. Hable de cualquier cosa menos de alimentos. No haga referencias a lo poco que ha comido. Quite el plato del niño, cuando haya acabado usted con el suyo.
  • Haga las comidas más divertidas. Dibuje sobre la hamburguesa una carita sonriente con Ketchup, corte el filete en cuadraditos, parta el bocadillo en trocitos que pinchará con un palillo para que el niño lo coma como pinchitos, cuando pele un plátano deje que su hijo participe diciéndole “Ahora le quitamos la camisa”, “Ahora el pantalón”, “Ahora los calcetines” ..., coloque una pegatina bajo el plato y únicamente permita que el niño la vea si se lo termina todo.
  • No ofrezca otro alimento. Es muy típico que si el niño no come los garbanzos, los padres ofrezcan macarrones, si no quiere el pescado se le haga una tortilla francesa. ¡No! El menú es único y no se modifica. En otro caso sólo se logrará que el niño coma cada vez un abanico menor de alimentos.
  • Jugar a cocinero. Deje que el niño haga la compra con usted y luego cocine el alimento. Este es un método sencillo para animarle a probar la comida. Deje que amase el pan de la pizza, que eche en las tartaletas la masa de las magdalenas, que pulse el botón de la batidora para picar un ingrediente; estará tan orgulloso de su logro que difícilmente se negará a comerlo.
  • Recompense. Siempre que el niño pruebe un alimento que se negaba a comer, coma toda la ración, coma dentro del tiempo establecido o cualquier otro pequeño logro hay que premiarle. Cualquier pequeño detalle servirá: un poco más de televisión, su postre favorito, un caramelo, un bombón, …